CAFE acoge positivamente el saludo entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en el Memorial a Nelson Mandela

Cuban Americans for Engagement ( CAFE) acoge positivamente el saludo entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en el Memorial a Nelson Mandela. Como cubano-americanos interesados n mejorar las relaciones y la reconciliación entre Cuba y los Estados Unidos, creemos que no hay mejor manera de honrar el gigante sudafricano que con el diálogo maduro al más alto nivel de gobierno entre nuestros dos países. Las palabras son buenas, pero las acciones son mejores. Recordemos que los presidentes Castro y Obama estaban en el mismo lado de la lucha contra el apartheid, a partir de este principio común podemos  construir un nuevo futuro para nuestras dos naciones.

Hacemos hincapié en el tema de la inclusión injusta de Cuba como un estado patrocinador del terrorismo en la lista del Departamento de Estado. Al igual que cuando Nelson Mandela estuvo en una  lista de terroristas del Departamento de Estado hasta hace poco, la inclusión de Cuba es una manipulación política, que afecta la credibilidad de la política exterior de EE.UU. También pedimos a ambos gobiernos  eliminar los obstáculos que impiden  la libre circulación entre  ciudadanos  de nuestras dos naciones.

El llamado de Obama a los gobiernos a tolerar la discrepancia, como parte del legado de Mandela, es coherente con la política que ha proclamado de su administración hacia Cuba, y es bienvenido. El problema es que en el caso de Cuba, la política de los EE.UU. no promueve el derecho a disentir, sino que selecciona a figuras favoritas de la oposición que comulgan con el cambio de régimen que pretende imponer Washington, ofendiendo así el fuerte sentimiento nacionalista del pueblo cubano. La política de EE.UU. en Cuba no ayuda a crear más espacio para una oposición leal y patriótica. Por el contrario, es un obstáculo y una distracción que asfixia demandas legítimas de democracia,  con acciones intervencionistas. De hecho, una política de distensión e intercambio tendría más credibilidad en la promoción de los derechos humanos, ya que daría prioridad a la importancia del proceso democrático, en lugar de imponer un resultado sobre el pueblo cubano.