Un sueño sin mérito

Gladys Cañizares

Quince jóvenes cubanos, comenzarán clases en el Miami Dade College, mediante un programa de becas titulado “Somos un Solo Pueblo” auspiciado por la Fundación de los Derechos Humanos en Cuba, cuyos recursos provienen directamente del U.S. Agency for International Development (USAID), mediante la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Cada beca pagará entre $12,000 y $15,000 por todos los gastos de cada estudiante. Sus edades oscilan entre 18 y 37 años y son opositores al régimen, algunos son hijos de reconocidas activistas de Las Damas de Blanco y otros vinculados a la Unión Patriótica Cubana.  Lo que me llama la atención es que casi todos estaban cursando en universidades cubanas, tal vez la misma a la que Juan Antonio Blanco asistió y hoy le permite ejercer un relevante puesto en Miami.  ¿Dónde está el propósito de dichas becas? Obviamente, no es ridiculizar al gobierno cubano, pues sabemos que la educación en cuba es gratis y una de las pocas entidades que todavía funciona. ¿Por qué hacer alarde de elegir a los jóvenes por su labor opositora o la de sus padres en Cuba? Este proyecto es separatista y discriminatorio hacia los jóvenes cubanos en general. Después de llevar cinco décadas separados en dos bandos, ahora se pretende sembrar la misma semilla de la discordia entre estos jóvenes cubanos.  El verdadero sueño de todos los cubanos debe ser la unión y que un día podamos compartir nuestra patria sin exclusión.

El artículo señala que estos 15 estudiantes al terminar el programa, regresarán a Cuba para enseñar a otros jóvenes lo que aprendieron en Miami. ¿Qué le van a enseñar? Seguramente no el inglés, el verdadero propósito es provocar entre los jóvenes cubanos una inestabilidad peligrosa. Lo interesante es que los promotores de estas iniciativas, son los mismos que critican a los cubanos que regresen a la isla a visitar a sus familiares, una doble moral. 

Las organizaciones del exilio llevan años mal gastando el dinero de la USAID en la ayuda a los disidentes para la promoción de la sociedad civil en Cuba. Este juego político ha creado una dependencia de aquellos cubanos que por demostrar públicamente su oposición al régimen, automáticamente se les garantiza ayuda monetaria, viajes al extranjero e inclusive codearse con personajes del congreso estadounidense.  Pero también a través de estos mismos años, muchos disidentes han aparecido y desaparecido, ya sea en el anonimato, radicándose en el exterior para entrar en la vida cotidiana o han muertos de tristeza fuera de su patria. Son pocos los que regresan a Cuba para crear el ejército opositor que algunos pretenden. ¿Por qué?  Obviamente, los opositores en Cuba no ha logrado el apoyo masivo del pueblo cubano, hace tiempo los cubanos viajan a Miami y se dan cuenta que la vida no es fácil en la “Yuma.” Esta opción, les permite analizar la situación de la separación familiar con detenimiento y cuánto extrañan a su patria y optan por vivir entre los dos países. ¿Dónde está el resultado de millones de dólares desembolsado por la USAID a organizaciones de Miami?  Ninguno. Lo único que se consigue es la constante pugna que irrita al gobierno cubano y ofrece protagonismo a los impulsores del cambio a escopetas. Los mismos que apoyan el fallido embargo que solo ha mostrado el dominio de Estados Unidos sobre Cuba.

El cambio de la sociedad civil en Cuba es posible con el constante contacto entre los cubanos, sin importar su condición de opositor.  En la unión esta la fuerza y Cuba no es el régimen cubano que ya caduca por su edad, es nuestra patria vivamos en ella o no y enaltecerla debe ser nuestro único objetivo.