Un patrón inservible para Cuba

Por: Gladys Cañizares

Dos disidentes, no es el resto de la disidencia ni el pueblo cubano. Me refiero a la ya notoria forma de en qué los Mas Canosa han colaborado con los presidentes de Estados Unidos, sean republicanos o demócratas para procurar una democratización en Cuba “a la Miamense.” Digo esto, porque es fácil difundir una agenda para el futuro de Cuba, dentro de un marco de opulencia, ricos platos y mojitos. A la misma vez, los disidentes llevados por los premios recibidos y enceguecidos por un apoyo comprometido, quedan a la merced de poderosos exiliados y un gobierno extranjero.

Este patrón ha existido por décadas, basta buscar en los archivos del Nuevo Herald, para encontrar que en cada instante uno o varios disidentes de turno han servido para recaudar fondos que conlleven a mantener el embargo o cualquier otra postura afín con la FNCA u otras organizaciones. Personalmente respeto a todo aquel que luche por una causa justa, pero los métodos al que acuden no dista de los métodos que detesto del régimen cubano. Ambos ejercen el poder con exclusión y con propósitos basados en su visión, eludiendo puntos divergentes. Otro paralelo es el dinero, ambos lo usan para aglutinar aliados y mantener su posición. También comparten la capacidad de oprimir los ideales puros y amilanar a los que disienten de ellos. 

Desde los 13 años experimenté la injusticia, cuando unos milicianos llegaron al Corazón de María, colegio católico al que yo asistía y maltrataron a las monjas, para evitarlo me tire sobre las espaldas de uno de ellos, quien de rabia tiroteó la puerta principal del colegio. Días más tardes fui expulsada del colegio por orden del régimen y mantuvieron a la madre superiora amenazada hasta que cerró el colegio. Así nació en mí el rechazo a la opresión y la injusticia. Durante varios años participe en varias organizaciones, tales como la Fundación Nacional Cubano Americana, Agenda Cuba y el Grupo de Apoyo a Concilio Cubano. Desilusionada e impactada con la manipulación que destruyó a Concilio Cubano, decidí viajar a Cuba en febrero de 1997, para evaluar la situación con mis propios ojos la situación. En el transcurso de una semana, me reuní con varios de los disidentes que formaron parte de Concilio Cubano en la casa de Héctor Palacios, quien se encontraba preso y en la casa de Gladys Linares. Entre los disidentes se encontraban Gisela Delgado, Fernando Sánchez, Adolfo Fernández, Humberto Guerrero, Rogelio Travieso, Vicky Ruiz y otros. Durante esa semana no turisteé, simplemente viví como una cubana más, porque mi objetivo era conocer sobre las condiciones del país y la disidencia. Pude comprobar las vicisitudes de la vida cotidiana en la isla y la forma desprotegida en que vivían quienes no comulgaban con el régimen cubano. El tiempo que pasé con ellos, me ayudó a comprender que sus voces necesitaban caras y también que no todos apoyaban el embargo, en ese entonces, sus metas no eran salir de Cuba, sino de procurar un espacio y formar parte de la evolución del país sin tener que ser castigados por exponer libremente su descontento. Al regresar a Miami, le presenté a Armando Correa, quien en ese entonces trabajaba para El Nuevo Herald, las fotos de algunos de los participantes de Concilio Cubano, para que sus denuncias o arrestos tuvieran caras. El propósito era que ellos mismo se representaran, sin sentirse sujetos a las organizaciones en el exterior. Tampoco que dependieran de la ayuda del gobierno de Estados Unidos mediante la USAID u otras organizaciones como la NED. Se requería transparencia.

Desde ese entonces, comprendí que el embargo era el impedimento al acercamiento entre cubanos y a los cambios tan requeridos en Cuba. En esta línea, también formé parte del Comité Cubano por la Democracia. Hago este recuento para que comprendan porque afirmo que el patrón exhibido por la FNCA y algunas organizaciones de Miami, es totalmente inservible para las aspiraciones de todos los cubanos para Cuba. Yo soy disidente en Miami, pues a pesar de rechazar los métodos del gobierno cubano para regir el país y la lentitud de sus cambios, no apoyo el embargo a Cuba, ni comulgo con los fallidos métodos de las organizaciones de Miami.

Cuba no es ni los hermanos Castro ni los Mas Canosa, tampoco depende de las decisiones de EEUU. Ahí está el grave error, el futuro de Cuba depende de los cubanos, de que sean libres de ofrecer sus talentos y reclamar sus derechos para que puedan prosperar sin tener que salir del país.