Sin reformas no hay progreso

Por Gladys Cañizares

 

A pesar de no tener datos concretos sobre la situación bancaria en Cuba, he podido comprobar que el país cuenta con una red de bancos y entidades financieras a nivel nacional e internacional bien establecidas. Pero, parece fungir prioritariamente para inversiones, préstamos comerciales y créditos de exportación e importación. Estimo que aún no reúne las normas para cumplir con los requisitos del mercado emergente y de sus consumidores. Durante años Cuba se ha sostenido en parte por las remesas, comestibles y artículos del hogar que los familiares en el exterior envían a los cubanos. Una dependencia absurda e insostenible a nivel de país.

Recientemente el presidente Raúl Castro ha señalado que existe la necesidad de moverse con cuidado para evitar resultados nefastos y que no pongan en riesgo la esencia del modelo cubano, que son la eficiencia y el socialismo, sin mencionar la endémica burocracia. Pero el verdadero problema de Cuba es que a medida que aumenten las micro, pequeñas y medianas empresas, se necesitará financiamiento para cumplir con la demanda. Seguidamente, al aumentar las fuentes de trabajo, los consumidores demandarán préstamos personales, crédito para automóviles y para bienes duraderos. ¿Está el gobierno cubano preparado para asumir las necesidades del consumidor? Esta pregunta es válida, si aspiramos a que las medidas y servicios sean justos. Señalo a medida de comparación, que todavía existen pequeños países, cuya población de bajos ingresos no está bancarizada, ni tiene posibilidades de obtener crédito. Estos consumidores tienen que recurrir a familiares, amigos y a usureros para emergencias familiares y gastos domésticos esenciales. Sin embargo, en otros países la cartera de crédito ha crecido considerablemente, pero igualmente el abuso al consumidor.

Aquí es donde quiero puntualizar la imperante necesidad que tiene el gobierno cubano de buscar soluciones honestas y reguladas para mantener la gestión bancaria y el nivel de endeudamiento controlado. La inversión extranjera traerá la modernización al país, pero también tarjetas de créditos de alto interés y onerosos préstamos de nómina.

Debido al modo de vida de la población cubana durante cinco décadas, en la primera etapa se podría contemplar una tarjeta de crédito con una cantidad módica e interés en base a los ingresos y egresos del solicitante, ya que muchos carecen de aval. Como requisito, incluiría un entrenamiento didáctico para enseñarles a crear un presupuesto, a controlar los gastos y a medir el riesgo del endeudamiento y sus consecuencias. Según los cubanos cumplan las normas y sus compromisos con la entidad financiera que funja de acreedor, de la misma manera mejorará su estándar de vida y crecerá el país.

Cuba está en una posición única para crear una sociedad con oportunidades y equidad. Sin embargo, nada de lo antes dicho tiene relevancia, si el gobierno cubano no cambia de actitud respecto a la libertad de expresión y movimiento en Cuba. No es posible que los cubanos tengan que salir de Cuba por carecer de oportunidades o por ser acosados por expresar sus opiniones.

Un pueblo feliz y económicamente estable no tiene necesidad de emigrar.

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Gladys Cañizares tiene su propia empresa de consultoría y ha sido un profesional bancario durante 30 años.