Patria o Patria

¨Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón¨
Fito Páez

El sentido de desarraigo de mi generación no sólo es culpa de ella. La depauperación de la sociedad cubana actual la precede. La Historia de Cuba es notable por ser faro de heroicidad, rebeldía y lucha contra imposiciones enquistadas y rancias desde la colonización. 

Es normal que mi generación no coincida en más de un criterio con el gobierno, pero eso no nos convierte en disidentes políticos. El rechazo a nuestras ideas, provoca una enajenación inducida, por condenar los más normales reflejos de esta época. Creo que la actitud reduccionista a nuestros condicionamientos generacionales, lejos de ayudar conduce a la desidia.

Hace poco el Presidente Raúl Castro, denunció la degradación socio-moral, llamando a la conciencia colectiva, a eliminar el secretismo y a llamar a las cosas por su nombre. Entonces imaginé una luz al final del túnel; una incitación a eliminar la monotonía, la falta de rigor, la ductilidad de los conceptos mientras desperdiciamos el tiempo y el talento en adaptarnos, dejando a un lado la experiencia adquirida. Reeditándola… En tanto, recordaba a los mambises enterrando el asta para que la bandera no tocara el suelo. El relevo la tomaba y la alzaba porque los otros tenían que verla ondear para seguir. Una vez no hubo bandera y tuvieron que hacerla. Ahora hay asta y bandera, sólo hay que izarla. La Patria está hecha. Hay que polemizar sobre temas neurálgicos. Defender un par de ideas que forman parte de nuestra cubanidad. Recuperarnos de esa imagen distorsionada que nos ofrecen los didactismos y las traducciones precocidas; que provocan una limitación cada vez mayor de conceptos clave, lo que a la postre degenera la tradición moral. 

Son tiempos tecnológicos, de integrarnos a la aldea global sin perder el rumbo. Estamos a veinte años ya de los inicios de Internet como herramienta comercial, con mil cien millones de usuarios en 2006. En Cuba aún prevalece la versión oficial de que la red de redes es una especie de caramelo ideológico del imperialismo y nada más. Esto basta para que el acceso a ella sea patrimonio exclusivo de ETECSA, a 110 CUP(4.50 CUC) la hora para el usuario de a pie.

Hay que plantearse los problemas de esta era en un ordenador. Participar en redes sociales. Asumir un rol. Tener claro el papel de la Nación en nuestra manera de ver las cosas y la manera en que nos ven desde afuera. Remunerar de alguna forma la abnegación colectiva de profesionales, obreros, artistas, deportistas.

La masificación trae consigo pérdidas de definiciones elementales y su concreción es disfuncional y desproporcionada. Me molestan la enajenación y el conformismo de algunos de mis coetáneos. Su falta de compromiso con el país. Aunque la dosis más alta de culpabilidad es de los que, en posiciones clave, mal administran los recursos de nuestro proyecto colectivo; insultando a gritos nuestra inteligencia. No dan espacio a la opinión de las mayorías. Enseñan mal a los arquitectos de la Nación. Enseñan mal a Martí. Mi generación no se ve representada en ninguna alta esfera. Los planes a largo plazo son cada vez más largos. Hace falta un asidero, un futuro probable, sostenible, armónico; sin renunciar a lo que hemos construido. Actuar más. Cambiar.

El individuo se proyecta en el tiempo para cubrir una distancia condicionada por su comportamiento. Cada cual limita el mundo a su experiencia. La tradición cultural define nuestra proyección dependiendo de las individualidades de nuestro ambiente filial y económico. El hombre necesita del hombre para complementarse y la Sociedad de la buena conducta colectiva. El mundo avanza de prisa, convulso, pero avanza. A todas luces nos toca sostener la Nación en algún momento. El hombre quiere por naturaleza apegarse a lo correcto. La Sociedad descompone, margina y crea deformaciones que conviven como soluciones o alternativas de la vida. Cuba es una mezcla. Nuestra insularidad es una amalgama de tradiciones multiculturales añadidas al fenómeno de la globalización.

No todo está perdido. Hay una luz al final del túnel. El sentido de desarraigo de mi generación se debe a que no le enseñaron lo que significa la palabra Patria. 

Asiel Babastro
Realizador audiovisual y artista plástico