La extrema derecha de Miami no descifra los lanzamientos

La noticia de que se planeaban realizar unos juegos de baseball en el sur de la Florida con motivo de las celebraciones por el 50 aniversario de Industriales, donde participarían peloteros retirados que viven a ambos lados del estrecho,  llenó de ilusiones a muchos y activó las alarmas en los sectores extremistas de Miami, lo que dejó planteado desde el inicio un pulso entre los grupos que están a favor de la reconciliación y las buenas relaciones entre cubanos, representado en este caso por los “Industriales” y el otro sector que se opone a todo tipo de contacto entre residentes en la isla y residentes fuera de ella, que llamaremos a partir de ahora “ Extremistas”.  Teniendo en cuenta  que los cubanos, aunque no sean fanáticos de este deporte, están familiarizados con el lenguaje beisbolero de tal manera que suelen usarlo para expresar  hechos cotidianos, será fácil entender que ya  el juego se había formado.

Como todo los juegos de baseball, los visitadores, es decir Industriales,  comienzan bateando. En el mismo primer inning lograron llenar las bases, consiguieron todas las visas, contactaron a todos los interesados y  firmaron  un contrato con FIU para la celebración del juego en los terrenos de dicha institución. Lógicamente Industriales anotaban así la primera carrera del juego.  Los Extremistas aprovecharon su oportunidad al bate, estaban dispuestos a entregarlo todo en el terreno, no podemos negar que cuentan con una alineación de bateadores de poder, tocadores de bola  y ladrones de bases.  Aplicaron la táctica que mejor se les da y en la cual tienen una gran experiencia;:  el chantaje y la presión política. Anotaron una carrera consiguiendo que FIU cancelara el contrato. Así empataron el partido.

Comenzaba el segundo inning con el marcador igualado a uno. Aunque quedaba claro que ambos equipos estaban dispuestos a darlo todo por la victoria, no había razón para desanimarse, pues quedaba mucho juego por delante. Comenzaron el accionar los medios de comunicación, y aunque en la Isla no hubo planteamientos oficiales, sí algunos importantes intelectuales y periodistas se pronunciaron a favor del juego y llegaron a proponer que el estadio Latino Americano, sede oficial de Industriales,  podría servir de anfitrión en un evento parecido de igual o mayor connotación dentro de las celebraciones por los 50 años, con peloteros cubanos de ambos lados. Industriales, aunque había embasado algunos hombres, terminaba su oportunidad al bate sin carreras. Los Extremistas también trataron de anotar, y realizaron algún que otro debate televisivo entre detractores y partidarios, donde los moderadores abiertamente apoyaron a los detractores dejando un mal sabor en la opinión pública. Lo que les impidió anotar carrera. Terminaba la segunda entrada sin cambios en el marcador.

Ya en el tercer inning Industriales abrió con jonrón , cuando a la llegada de los veteranos al aeropuerto Internacional de Miami, infinitas muestras de cariño y admiración recibieron los industrialistas retirados. Los Extremistas por su parte  no supieron aprovechar la oportunidad, cuando después de una base por bola y uno que otro amago, terminaron el inning sin hit ni carreras.

En el cuarto inning Industriales ganaba 2 por 1 y con una hábil jugada de corrido y bateo en sus movimientos por Miami lograron llenar las bases y los corazones de sus admiradores. Un hit impulsor produjo la tercera carrera: los peloteros retirados visitaban La Ermita de la Caridad, probando una vez más que todos los cubanos tenemos las mismas raíces y que son más las cosas que nos unen que las que nos separan. La oportunidad de los Extremistas transcurrió de uno, dos y tres, en esta entrada fueron silenciados todos sus bateadores con un picheo hermético que no dejó dudas de que hasta ese momento los Industriales estaban siendo mucho mejor equipo en el terreno. También confirmaban que habría juego en Tampa los días 23 y 24 de Agosto.

Al comenzar  la parte alta de la quinta entrada, con marcador a favor de Industriales de tres carreras por una, un roletazo por segunda colocó hombre a primera, con jugada de corrido y bateo lo llevaron a segunda, toque de bola,  y hombres en primera y tercera… “Jugada cantada”, los organizadores habían comentado que habría juego aunque fuera en un cañaveral , tras un intento en Homestead que no resultó, finalmente, con una jugada de pisa y corre anotaban la cuarta carrera…  Anunciaban que habría doble juego el 31 de Agosto en el Stadium de Fort Lauderdale,  y al final de la entrada, con un jonrón  de piernas, llegaba la quinta anotación en el momento en que los Industrialistas visitaron como espectadores el Marlins Park de la pequeña Habana. Allí recibirían una especial acogida de los aficionados. Los Extremistas no perdieron oportunidad y colocaron hombre en primera y segunda, declarando como una victoria el hecho de que el partido no se celebraría en Miami Dade; mas un fulminante doble play apagaba cualquier esperanza de anotación: el juego en Fort Lauderdale permitiría que además de los fanáticos de Miami Dade, pudieran asistir a este nuevo escenario los fanáticos de los condados de Broward y Palm Beach.

La sexta entrada transcurrió sin contratiempos, celebrándose los dos juegos previstos en Tampa con gran participación del público. Fue una verdadera fiesta Industrialista, teniendo en cuenta que además de los peloteros retirados que venían de la Isla, se incorporaban muchos que viven en EU. La interacción entre público y jugadores fue muy especial… todos los que estuvieron presentes vivieron momentos de recuerdos y felicidad. Era la sexta carrera. Por su parte los Extremistas, que no pudieron hacer nada con esto, fueron out por regla, y no aparecieron  ni por el terreno ni por las gradas. Al finalizar del sexto inning los Industriales ganaban a los Extremistas por marcador de seis carreras por una.

Como se trata de partidos entre veteranos no se jugarían los nueve inning reglamentarios, sino que los partidos serían de siete, al comienzo de la séptima entrada era clara la victoria industrialista, y no era necesario esperar al juego de Fort Lauderdale para proclamar la victoria.

Los números finales fueron: Industriales; seis carreras todas limpias y no hubo errores; por su parte Extremistas, una carrera, la cual fue sucia y varios errores.

Mención especial a los organizadores. Sin apartarnos del lenguaje beisbolero, podemos decir que “partieron el bate.”