El Vicepresidente Biden, Cuba y la flor del heno

Con su entrevista al Vicepresidente Joseph Biden, Yoani Sánchez ha sido la primera víctima de la campaña mediática que la presentó como una de las cien personas más influyentes del mundo.

En cuestión de meses desde la salida de su blog, Sánchez fue presentada como la encarnación del verbo de García Márquez, y el liderazgo de Aung San Suu Kiy.

Algunos hasta la propusieron para el premio Nobel. Al ponerla a conversar con el Vicepresidente de EE.UU. los gestores de la campaña han reventado su propio engañabobos. Sánchez no ha calzado bien en el traje de periodista independiente y objetiva.

Al margen de la reforma económica y liberalización políticas cubanas de los últimos años es innegable que el sistema unipartidista no permite la competencia entre diferentes opciones ideológicas ni favorece la existencia de una prensa independiente del control estatal. Deslindar cuanto de eso se debe al acoso estadounidense y cuanto es simple vocación totalitaria del comunismo cubano es otro cantar. Cualquiera que sea la respuesta, es lógico que las fuerzas opuestas al monopolio del partido comunista traten de crear sus propios medios de expresión.

Los aspirantes a crear medios independientes de expresion lo pueden hacer bien o mal, de un modo patriotico y responsable, o plattista y marrullero.

De hecho la mayor calidad en los debates sobre Cuba por su profundidad y pericia tecnica, se da en publicaciones como "Temas", el anuario del Centro de Estudios de la Economia Cubana, "Espacio Laical" y "Palabra Nueva" que se mueven en el marco de la legalidad. Denuncias muy bien fundamentadas han salido de blogs como "la Joven Cuba", "Desde mi Insula", "La Polemica Digital" y otros en la franja critica no opositora.

Pero esa no es la noticia del dia. El pretendido es que Yoani es una figura de alto relieve mundial no reconocida en Cuba por el mero vivir bajo un sistema con rasgos totalitarios. Lo confirmado es que en un momento crítico de esas reformas y de las relaciones entre Cuba y EE.UU., Yoani Sánchez tuvo la oportunidad de crecerse como cubana y la desperdició.

Los cubanos nacionalistas que son la mayoría, curtidos en más de cincuenta años de embargo/bloqueo tratando de provocar una crisis política a través del hambre y la asfixia, tienen poca paciencia ante los que se proclaman voz de los oprimidos y evaden hablar la verdad al poder cuando se trata de Washington o el exilio cubano que los aúpa. ¿De qué vale denunciar los excesos y abusos del gobierno cubano si se termina carenando junto a la política de EE.UU contra Cuba? Como dice el ex-diplomático cubano Carlos Alzugaray: "¿Alguien podría explicar cómo es posible que una periodista que nació y vive en Cuba y se ufana de su imparcialidad y objetividad, pueda lograr una entrevista con el Vicepresidente de Estados Unidos y no le pregunte una sola vez siquiera sobre las sanciones económicas, comerciales y financieras unilaterales e ilegales que Estados Unidos mantiene contra Cuba con el eufemismo de "embargo"?

Nadie está en el corazón de la bloguera para juzgar su bondad. Parece ser una buena vecina, esposa y madre ejemplar. No hay que dar crédito a su traductor italiano Gordiano Luppi, que la acusa de tener más hambre de dinero que de uvas tenía el Lazarillo de Tormes. Lo que si queda claro después de esta entrevista al Vicepresidente Biden es que sus promotores estadounidenses han puesto a la señora Sánchez a jugar en una liga superior a sus habilidades. Ni un solo punto de la agenda centenaria de Cuba, en lucha por el reconocimiento de EE.UU. a su soberanía, fue traído al ruedo por la bloguera. ¿Agresión económica-denunciada por el mismísimo presidente Grau- y expresada hoy en el embargo/bloqueo? ¿Base naval de Guantánamo? ¿Respaldo en el pasado y tolerancia legal hoy ante grupos terroristas? ¿Desviaciones de los estándares internacionales en las sanciones que incluyen alimentos y medicinas? ¿Ausencia de evaluación del impacto de las sanciones en sectores vulnerables? Nada.

Sánchez demostró que no es influyente ni en Cuba ni en EE.UU. En la Casa Blanca la aúpan pero no le hacen el menor caso. Esa verdad se desnuda cuando teniendo la oportunidad dorada para intercambiar criterios con la élite estadounidense, la usan de corista de apoyo y arreglo cosmético a la misma política que en el pasado decía reprobar. Ironicamente en el mismo momento en que Yoani Sanchez entrevistaba al Vicepresidente, el Departamento de Estado le negaba la visa a Rafael Hernandez, un academico cubano prestigioso, con previas estancias de profesor visitante en las universidades de Columbia y Harvard y el director de la mencionada revista Temas. ¿Se acuerda el lector cuando Yoani reclamaba su derecho a viajar desde Cuba diciendo que apoyaba el derecho a viajar sin restricciones de los estadounidenses? ¿Será que el gobierno norteamericano niega visas a Hernández para castigarlo por lograr más alcance en la expansión del debate en Cuba que Sanchez y los otros que se subordinan a las prioridades de Foggy Bottom?

Un comunicado de prensa de la Vicepresidencia.

La entrevista es simple caja de resonancia para las posiciones oficiales del departamento de Estado de Obama, que no se entusiasma con la ley Helms-Burton, pero la acepta como el programa de política hacia Cuba. En esa cuerda al ritmo del entrevistado danza su entrevistadora. Mal comienzo para un periódico que se proclama independiente. ¿Independiente de quién? Del gobierno cubano sin dudas. ¿Y del estadounidense?

Apenas en tres días, Sánchez ha demostrado el favor que le hicieron los censores que bloquearon por un día su periódico digital. Alguien en Cuba debería evaluar los daños que a su proyección exterior y hasta imagen interna causan los que, por excesivo celo izquierdista, guapería revolucionaria para defender sus puestos, o simplemente incapacidad para entender el siglo XXI, prefieren el control y la censura a hacer política en un sentido moderno.

Desde que sostuvo en Washington una charla cariñosa con los congresistas pro-embargo, Sánchez no ha perdido la oportunidad de perder la oportunidad. En una entrevista con Radio Martí, la bloguera apoyó la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas del Departamento de Estado pues "los Castros no han guardado las pistolas". El único problema es que ni EE.UU ni la ONU han proclamado ese criterio para categorizar a país alguno como terrorista. De hecho un cable de Wikileaks de Febrero de 2009 procedente de la Sección de intereses de EE.UU. en Cuba dice que desde la isla no hay amenazas terroristas para EE.UU o el hemisferio. Ahora sabemos que la tarantela con Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen provocó en Sánchez una posición más agresiva contra Cuba que los cables de la diplomacia estadounidense. "Es mejor - decía Groucho Marx- estar callado y parecer tonto a hablar y despejar la duda".

Con la entrevista al vicepresidente Biden llego otra oportunidad. Sánchez pudo rectificar sus anteriores errores y lanzarse al ruedo político como cubana, leal a su país, criticando al gobierno pero compitiendo con éste en la defensa del interés nacional. Para mayor ayuda, un grupo recién creado en EE.UU., CubaNow, bajo la dirección de Ricardo Herrero, creó una campaña en torno a Sánchez para promover cambios de política hacia Cuba. La foto de Yoani- nos cuenta el fotógrafo que la tomó, Orlando Luis Pardo- está sin su permiso en cada estación del metro de la capital norteamericana. Herrero no vio a Sánchez caminar sobre el mar pero de su gira con ella recuerda varios milagros. En Miami-según el director de Cubanow- "nos unió a todos". ¡Aleluya!

Sanchez no tiene toda la culpa. Quizás de aquella experiencia con la prensa de Miami, Sánchez se llevó la impresión de que ser periodista objetiva era seguir el ejemplo de su entrevistadora apologista Miriam Marquez. En la propia escuela de periodismo de la Universidad de Columbia, Mirta Ojito y Ted Henken se derritieron en halagos. De aquellas aguas mansas broto este comunicado de prensa de la oficina del vicepresidente norteamericano con ayuda de Yoani. En Cuba, Lazaro Barredo, cuando era director de Granma le hacia ese mismo tipo de entrevistas a Raul Castro. Sánchez no puso en la agenda ni una discrepancia. Preguntó sobre la posibilidad de una intervención militar, peligro del que el gobierno cubano ha alertado, como si los EE.UU fueran a anunciar de antemano que tal posición esta fuera de la mesa.

Como la Flor del Heno:

Al inicio de la entrevista a Biden, la bloguera anunció que procuraba llegar a los cubanos desinformados sobre las relaciones Cuba-EE.UU. La desinformada ha resultado ser ella. En la entrevista la ilegalidad, anacronismo e inmoralidad del embargo/bloqueo condenado por la ONU y por la OEA brilla por su ausencia. Yoani no tiene espacio para ese tema en su "diplomacia ciudadana". Prefiere interpelar al vicepresidente de EE.UU sobre la posibilidad de chatear o de tener acceso a "las tiendas en línea para los servicios Androids o iOS". ¡Menudo numerito!

Si algo no queda claro en la entrevista es quién se burla de quién en este juego en el que Washington selecciona a sus cubanos favoritos y estos sonrien al susurrarle lo que la administración de turno quiere oír. Yoani Sánchez monta el personaje de una disidente "cubana" que nada tiene que ver con las preocupaciones centrales de Cuba de cara a EE.UU y el vicepresidente Biden vende humo sobre una creatividad y cambio en la política hacia Cuba que es simple maquillaje.

"..Y toda su gloria-dice San Pedro en una de las escrituras cristianas - es como la flor del heno; se cose el heno y su flor se cayó". Así pasa con los globos mediáticos. Llegan y se van "al instante".