El camino del diálogo y aceptación.

Por: JORGE DE ARMAS

Tras la intempestiva medida del Consejo de Ministros de echar cerrojo a las salas de exhibición cinematográfica en 3D y la más mesurada de otorgar una moratoria a los vendedores de ropa importada, al menos hay algunos elementos dignos de análisis.

El hecho de que la autoridades cubanas accedieran a un diálogo con los trabajadores por cuenta propia y que, por sugerencia de éstos,  se otorgase la referida moratoria, es una forma de ejercer la autoridad gubernamental sin precedentes en las relaciones entre el gobierno y a quienes se supone representa.*

Evidentemente, se trata de un resquebrajamiento del autoritarismo típico de las decisiones en Cuba, pero además marca el inicio de un nuevo tipo de relaciones entre representantes y representados. Sólo el hecho de haber escuchado al vendedor y señalar un espacio de mes y medio de no aplicación de la nueva norma, sitúa, a las instancias involucradas, en lo que pudiera ser un diálogo normal en una sociedad madura donde prime el respeto y el sentido común.

Los que no han corrido la misma suerte son los cines 3D. 

En un largo artículo, Oscar Sánchez Serra, subdirector del diario Granma, señala que hay un debate intenso que cuestiona la medida, cuyos  “canales son los propios medios de prensa nacionales, mediante el uso de las nuevas tecnologías, pese al bloqueo que persigue no conectarnos a la red.”

Es irónico y manipulador que se hable de un debate en la red cuando el acceso del cubano a este tipo de medios, según las estadísticas de la ONE, ronda el 25 por ciento. O sea, este debate “intenso” es sólo entre los medios de prensa y ese ínfimo sector poblacional que cuenta con acceso regular a la red.

El artículo, se queda en un limbo donde no se sabe si justifica el cierre o si hay una puerta abierta a la revisión de la medida por parte de las autoridades. Lo primero es previsible; lo segundo, deseable.

El texto dedica varios párrafos a intentar explicar como razón del cierre de estas salas su funcionamiento fuera de un marco legal que las regule. Entonces pregunto: ¿no sería lo más coherente crear el marco legal que las posibilite?

Cuando el autor afirma que “por esos pasajes anda el debate, eje de la vitalidad de nuestra sociedad y de la Revolución, porque nos salva del inmovilismo y cumple, además, con un principio de esta obra que construimos todos: la participación (…)”, no parece estar refiriéndose a la nota informativa que su propio diario reprodujo.

Ser coherente con el proyecto cultural socialista cubano hubiese sido propiciar un debate maduro entre los actuantes obviados y excluidos, es decir: los afectados y el Ministerio de Cultura (Mincult) y sus entidades afines, organismos que, según declaraciones del Vice Ministro Primero de Cultura, Fernando Rojas, estaban trabajando en las regulaciones necesarias para establecer un orden de acuerdo con su política y proyección.

De esta medida o decreto hay una consecuencia positiva y una triste y negativa.

La positiva es que se ha sentado un precedente de diálogo en el cual, por primera vez, a instancias del grupo afectado, las autoridades ceden y otorgan un plazo, algo común en las decisiones de sociedades no centralizadas.

La negativa es el cierre ¿definitivo? de una alternativa de entretenimiento que pudo quedar cooperativizada con el ICAIC y/o regulada de acuerdo con la legislación internacional sobre el derecho de autor, de tal manera que la compra y distribución del material pagara, no sólo los impuestos estatales, sino también el canon de reproducción, u otra solución moderna, coherente y no autoritaria.

Para Cuba insertarse en la lógica de funcionamiento de las relaciones económicas a escala global debe crear confianza a todos los niveles. Decisiones radicales, poco explicadas y polémicas para el consumidor, pudiesen generar desconfianza en posibles inversores, tanto cubanos residentes fuera de la Isla, como extranjeros.

Del mismo modo, habría que educar a los pequeños empresarios en desterrar impunidades perseguidas y penadas en cualquier país, como la exhibición de materiales sin el pago de los derechos de autor y de reproducción. El establecimiento por parte del Mincult de una agencia de gestión y protección del derecho de autor con representación y correspondencia internacional, a la ampliación de las ya existentes, pudieran haber sido elementos para una regulación consensuada.

La piratería es uno de los delitos más perseguidos hoy a nivel internacional, se considera el delito internacional más extendido del planeta y ocupa el segundo lugar de atención detrás del terrorismo global.

Escuchar, entender y discutir son rasgos propios de una sociedad que se ve a si misma en la complejidad de la trama de relaciones propias de los tiempos actuales; necesidades que cambian, nichos de mercado totalmente nuevos, espacios en los cuales el Estado perderá la iniciativa exclusiva con respecto al emprendedor.

El gobierno cubano, que en su vocación benefactora ha sido paternalista, ha tenido ante sí, con los cines 3D, una alternativa, un espacio nuevo que no ha partido de él y quizás −y sólo quizás− ésta sea la razón última de su cierre abrupto e impopular.

En cualquier caso, algo positivo se desprende de la medida: la posibilidad conciliadora del diálogo, y la voluntad emprendedora como alternativa al Estado a la hora de señalar espacios o brechas de posible iniciativa. 

Cada vez más, en la dinámica propia del desarrollo empresarial, el Estado y su gobierno tendrán que ceder espacios de iniciativa al emprendedor y beneficiarse de ello, no coartarlo.

Diálogo y aceptación, he ahí un camino.

 

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(*) Este diálogo está referido en la propia nota del diario Granma, en el artículo y anotaciones vagas en distintos textos, aunque no existe una evidencia empírica del mismo.