El Cambio

Por: Gladys Cañizares 

Comprendo como gobernador republicano Crist respaldó el embargo contra Cuba en el pasado y ahora ha cambiado su postura porque sus puntos de vista ya no coinciden con la filosofía del Partido Republicano.  Lo comprendo y tiene todo su derecho a cambiar.  Creo lo mismo ha pasado con muchos cubanos americanos.  Nos hemos decepcionado de la misma retórica por grupos anticastristas imbuidos  de un odio visceral, que no ha logrado la ansiada democracia en Cuba.  Cito mi ejemplo, en el pasado participé en organizaciones como la Fundación Nacional Cubano Americana, Agenda Cuba, la Coalición de Mujeres Cubano Americanas, el Grupo de Apoyo a Concilio Cubano y por ultimo al Comité Cubano por la Democracia.  Un periodo de transformación hacia la moderación, al ver que los años pasaban todo seguía igual.  

Para indagar más, visité Cuba en 1997, mi cometido fue reunirme con los opositores para aprender de primera mano sobre sus necesidades y su visión. Llegué a ser representante en el exterior del Partido Solidaridad Democrática, pero más tarde renuncié, por comprender que era innecesario, ya que ellos tenían el derecho de representarse y la prensa de escuchar sus reclamos.  Desgraciadamente no fue así, los opositores decidieron seguir recurriendo a individuos u organizaciones intransigentes y ahí nació el conflicto de una “disidencia” comprometida y sustentada por el exterior. En esta mezcla de ideales con el dinero, la oposición cubana sufrió una metamorfosis que les ha impedido el reclutamiento al que ellos aspiran dentro de la isla.  En fin, la oposición dentro y fuera de Cuba está quebrantada y mientras eso sucede, Raúl Castro ha comenzado a efectuar cambios que comienzan a dar frutos. No obstante, sigo reprendiendo al régimen cubano, porque nunca he entendido una revolución cuya cúpula de poder viva a cuerpo de rey, mientras los cubanos sufren y su única opción es salir del país, ya sea por necesidad o porque no soportan la represión.  A la misma vez no apoyo el embargo, ni que se recurra a la ayuda de la de un gobierno extranjero para solucionar lo que solamente corresponde a los cubanos. 

El embargo económico y financiero contra Cuba impuesto hace 52 años, con el propósito de modificar la conducta de Fidel y Raúl Castro y hundir al país económicamente como estrategia de cambio.  Sin embargo, no ha sido así, la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos, una organización no gubernamental de derechos humanos, indica que Cuba sí está cambiando y está experimentando profundas transformaciones económicas y políticas a las que EEUU no puede ser ajeno.  En el 2013, de los 193 países representados ante Naciones Unidas, 188 votaron contra el embargo económico norteamericano de la isla y únicamente dos, el propio Estados Unidos e Israel, apoyan la continuidad de una medida que no ha logrado su cometido y es injusta.  Un ardid político maniobrado por grupos anticastrista y visto con beneplácito por los políticos americanos que buscan sus votos.

El Congreso estadounidense tiene la facultad de derogar el embargo, pero el Gobierno de Obama esta reticente porque quiere que el presidente Raúl Castro formule cambios que, a su juicio, todavía no se han dado. Totalmente insólito para un mandatario que recibió el Premio Nobel de la Paz. ¿Cuánto tiempo se requiere para derogar la sanción más larga de la historia a un país? ¿Cuánto tiempo más pretende EEUU continuar con una conducta tan bochornosa? 

Debemos recordar que Cuba no está sola, países de la América Latina y de Europa le apoyan y ahora China también.  Por eso, ante tanta ignorancia política, la responsabilidad cae en aquellos cubanos de la diáspora que con mesura queremos ayudar al cambio.