Comunicado de CAFE acerca del cambio de estatus de visado B2 para entrada de cubanos a Estados Unidos

El pasado viernes, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la entrada en vigor, a partir del 18 de marzo del 2019, de nuevas regulaciones que reducen de cinco años a tres meses el período de estancia de los cubanos tras su entrada a los Estados Unidos. La medida es un golpe bajo a las dinámicas de intercambio entre ambos países. El anterior visado de cinco años facilitaba en gran medida la movilidad, sobretodo, si se toma en cuenta lo azaroso y costoso de un proceso en el que, debido a la reducción de personal diplomático, los cubanos debían incurrir en gastos extras de viaje y estadía en un tercer país, al cual deben acudir para solicitar visa.  

¿De dónde sale tan macabra regulación? Si lo que quieren es traer “democracia” para Cuba, lo único que están logrando es aislar más a los cubanos a quienes dicen (ya hace más de medio siglo nos consta que son palabras huecas), querer ayudar. No sólo sufrirán las familias cuyos miembros no podrán verse con la regularidad de antes, sino los emprendedores, quienes aprovechaban del visado extendido para venir a Estados Unidos a buscar los materiales y artículos necesarios para sus negocios. Sólo a mentes enfermas y desvariadas se les puede ocurrir que estas son formas de promover aperturas.

Ayer, en el programa 60 Minutos de CBS,  diplomáticos supuestamente afectados por presuntos “ataques sónicos” en Cuba y China, dejaron bien claro que después de dos años, no se sabe a ciencia cierta qué es lo que puede haberlos ocasionado. Más aún, expresan los afectados en China, que el Departamento de Estados presta oídos sordos a sus casos, mientras que castiga a Cuba,  pues con China tiene intereses comerciales globales, ausentes en el caso de Cuba. Es hora de poner un paro a la hipocresía histórica instucionalizada de la cual Cuba ha sido víctima.  

El 24 de marzo el príncipe Carlos, heredero de la corona británica, y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles, realizarán una visita a la isla por tres días, donde se reunirán con el Presidente Miguel Díaz-Canel. El embajador británico Antony Stokes, ha expresado: “Esto no significa que tengamos que estar de acuerdo en todo –no lo estamos—pero el camino de la diplomacia puede ayudarnos a hablar con más cercanía de asuntos en los que estamos de acuerdo, y en los que diferimos.” La posición de la corona británica solo pone más de relieve el nivel de anacronismo y mala fe de voces nefarias dentro de la actual administración. Una vez, más, el mundo está mirando.