Cita en Washington: Un tren en marcha

Manuel Alberto Ramy18 de junio, 2014

LA HABANA. Un cambio en la política de EEUU hacia Cuba parece estar sometida a una operación con pinzas. Una de las dos puntas es el trabajo de los lobbistas invirtiendo recursos favorables al cambio; la otra podemos llamarla “el lobby de la racionalidad” dedicado a fundamentar la necesidad de dicho cambio mediante encuentros “de nivel”, el análisis de tanques pensantes, encuestas, y las declaraciones de personalidades del universo económico y político. En fin, la tarea de enfrentar a los decisores de políticas a una realidad innegable: aislar a Cuba ha resultado un fracaso. ¿Evidencias? Del otoño pasado a la fecha raramente pasa una semana sin que el tema salga a flote.

Ahora un activo grupo de cubanos radicados en los EE.UU. viajará a Washington durante la última semana de este mes (23 al 25 de junio) convocados por CAFE (Cuban Americans For Engagement).

“Vamos a servir de acompañamiento cubanoamericano a todos los intereses que desde el medio oeste, o cualquier parte de la nación quieren cambiar la política hacia Cuba”, así me responden María Isabel Alfonso y Bejanmin Willis. Ella, cubanoamericana, profesora Asociada de Español y Literatura Latinoamericana en St. Joseph’s College, New York; él, intérprete médico y legal, y bajista de Fornellx3, agrupación dirigida por Juan Carlos Formell. Un detalle: el amor, el arte y sus esfuerzos en pro de lograr el mayor entendimiento posible entre EEUU y Cuba los unen. Ambos, responden a mis preguntas.

Manuel Alberto Ramy (MAR): No es la primera oportunidad en que ustedes visitan Washington teniendo por objetivo influir en las relaciones con Cuba. ¿Qué novedades temáticas llevan en cartera? ¿Quiénes pueden sumarse y participar?

Como en anteriores viajes, queremos visibilizar ante el Congreso y el Departamento de Estado norteamericanos la posición de un sector ya mayoritario dentro de la comunidad cubanoamericana, que no se siente representado por el cliché que se ha auto-definido como portavoz nuestro y que promueve una política de hostilidad contra Cuba.

Benjamin Willis y María Isabel Alfonso, directores de CAFE.

MAR: ¿Se refieren a los resultados de las encuestas?

Sí, particularmente las del Atlantic Council y la FIU, demuestran que una mayoría de los cubanoamericanos y de los norteamericanos, están a favor del levantamiento del embargo y de los viajes a Cuba. La actualización de estas cifras es novedosa y necesitamos transmitirlo a congresistas y senadores. Novedoso también es el contexto político del sur de la Florida, con un Charlie Crist postulándose para la posición de gobernador, y con ventaja de unos 12 puntos, según una reciente encuesta de Bendixen & Amandi International. El hecho de que Crist ha adoptado una clara posición anti-embargo y haya hecho explícito su interés en viajar a Cuba, aportan nuevo contexto y argumento a estos puntos de la agenda de CAFE.

También puedo adelantarte que prestaremos especial atención a liberación de Alan Gross y al de los tres cubanos que guardan prisión aquí (EEUU). Debemos afianzar las negociaciones que contribuyan a la solución de estos problemas. Como dijo la columnista del Washington Post, Ruth Marcus, no se entiende que EE.UU. negocie con el Talibán la liberación de Bergdahl y no coordina con Cuba la liberación paralela de prisioneros.

MAR: ¿Quiénes están invitados al viaje?

Los cubanoamericanos y americanos que quieran tener un impacto positivo en las relaciones bilaterales. Y llevamos tres acuerdos tomados recientemente en Miami entre personas con diferentes actitudes, pero en los que coincidimos: 1) Cuba debe ser sacada de la lista de países terroristas; 2) los viajes pueblo a pueblo deben incrementarse de modo tal que creen un ciclo virtuoso de conocimiento entre los dos países y sirvan para apoyar las reformas que están teniendo lugar en Cuba; 3) los cubanoamericanos favorecemos la liberación paralela de Gross y los restantes tres del grupo de los Cinco. Si Obama se decide tendrá un grupo grande de cubano-americanos de su lado.

MAR: ¿Cuáles experiencias y lecciones han sacado de sus contactos con el Departamento de Estado  y los congresistas?

Siempre nos han recibido con respeto y atención en todas las oficinas. Hemos aprendido que muchos no están bien informados sobre los asuntos de Cuba, o que reciben información espuria por sus propios colegas en el Capitolio y el gobierno federal. En muchos casos, en las oficinas congresionales se nos ha dado a entender que es habitual que ellos tengan como fuente de referencias a congresistas y senadores cubano-americanos, lo cual es contraproducente pues éstos no representan la opinión mayoritaria de los cubanoamericanos. Están desfasados. Pudiera decirte que hasta en el Departamento de Estado hemos notado concepciones francamente desconectadas de la realidad y la historia cubana, imágenes que solo conllevan a reiterar la política irrespetuosa de la ley Helms Burton. En general, existe una herencia de paternalismo del gobierno de EE.UU. no sólo hacia Cuba, sino hacia Latinoamérica y otros lugares del mundo, que impide que se dé un diálogo entre iguales y no entre subordinados

MAR: ¿No han intentado coordinar la agenda de ustedes con la de otros grupos o sectores?

Sí, seguro; particularmente con los hombres de negocio estadounidenses y los agricultores. En este sentido, tenemos algunas sorpresitas que no revelaremos. No vamos a esperar a que los congresistas de Miami se actualicen. Vamos a servir de acompañamiento cubanoamericano a todos los intereses que desde el medio oeste, o cualquier parte de la nación quieren cambiar la política hacia Cuba. Este es un tren que se va, y los que dentro de la comunidad cubanoamericana no se quieran montar a tiempo, pues será su responsabilidad.

MAR: En las últimas semanas ha surgido un nuevo lobby CubaNow.¿Están coordinados con este?

Es positivo que grupos y personalidades del mundo empresarial y político norteamericano aboguen por una flexibilización de las trabas que impiden las inversiones de cubano-americanos y norteamericanos en Cuba. Lo vemos como un paso de adelanto inmenso.

Nos diferenciamos de otros porque creemos que la unilateralidad del embargo es inmoral, ilegal y contraproducente, y el pueblo de Cuba no se lo merece. Por otra parte, abogamos por la exclusión de Cuba de la lista de países terroristas, mensaje que no hemos visto articulado por ninguno de estos grupos. Todos estos cambios –quitar a Cuba de la lista o eliminar la prohibición de viajar– los promovemos no porque sirvan para cambiar el gobierno en Cuba, el cual está cambiando y seguirá cambiando según lo decida la nación cubana, sino porque son parte de un legado de Guerra Fría que obstaculiza el progreso de ambas naciones y porque son parte de la solución a una política injusta hacia la nación cubana.

Como ciudadanos norteamericanos tampoco caemos en la irresponsabilidad de vender la idea de que los objetivos de cambio de régimen se lograran si EE.UU. sigue unas frases de Yoani Sánchez a favor de la libertad de viajes, puestas en unos afiches del metro en Washington. Esa visión no la compartimos y creemos que pondría las relaciones Cuba-EE.UU. en un mal camino. Dicho esto, estamos dispuestos a promover la agenda contra el bloqueo/embargo con cualquiera que la comparta, aun cuando sea por razones que consideramos fáusticas en el caso cubano. Esa disposición no implica que no tomemos las respectivas distancias.

Lo que hacen los cubanos con su gobierno es de incumbencia de los cubanos, y Washington no es el lugar para discutirlo. Aunque creemos en la necesidad de una Cuba más plural y diversa, dejamos bien claro que rechazamos políticas injustas e injerencistas de Washington hacia La Habana, en cualquier variante. Dicho esto, reitero que desde un punto de vista pragmático, aunque sea por las razones equivocadas, es positivo que la administración Obama se entere de que la historia ya es otra.

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Originalmente publicado por Progreso Semanal/ Weekley en: Progreso Semanal.