De exiliada a emigrante

CONNIE M. GHOLSON


Por Connie M. Gholson

En Cuba me llamaba Conchita Salas Diaz y vivía en el reparto del Vedado, La Habana, Cuba. Crecí en una clase media donde mi madre era ama de casa y mi padre era contador publico, profesor en la Universidad de la Habana y socio fundador de una firma de contadores públicos. Mi familia por parte de los Salas era cubana reyoya ya que el primer de Salas aparece en el pueblo de Sancti Spiritus alrededor de 1525. Los Salas creyentes de una Cuba libre y soberana se rebelaron en contra del yugo español con el comienzo de la Guerra de los 10 anos. El patriarca Dr Indalecio Salas y Pérez (mi bisabuelo) con su esposa Carolina Zamora y varios de sus hijos tuvieron que exiliarse a Nassau, Bahamas y todas sus tierras y posesiones fueron confiscadas por el gobierno español. En Nassau mi bisabuelo, que era medico, aprendió el ingles y empezó a ejercer su profesión. Y siguió en Nassau la ayuda a aquellos rebeldes en Cuba con recaudaciones numerosas de dinero por aquellos cubanos en el extranjero. En Nassau también nacieron sus dos últimos hijos Filandro (mi abuelo) y Charles. De Nassau mi bisabuelo se mudo a Honduras Britanica y luego a Santo Domingo donde conoció al General Maximo Gomez y su familia. Los Salas y los Gomez hicieron una amistad que duraría el resto de sus vidas. Los tres hijos del Dr Salas combatieron en el ejercito mambi: Capitan Cesar A Salas y Zamora (desembarco con Jose Marti y el General Gómez en Playitas y murió en el combate de Las Voladoras, Matanzas), Coronel Indalecio Salas y Zamora y Teniente Coronel Filandro Salas y Zamora. Mi padre Cesar A Salas Bravo siguió esa tradición de la familia Salas y en su juventud combatió al dictador de Gerardo Machado y continuo con la oposición al dictador Fulgencio Batista. Con la llegada de Fidel Castro a la Sierra Maestre lo apoyo a el y a su ejercito rebelde por sus declaraciones de estar a favor de la democracia y luego apoyo a su gobierno con el triunfo de la Revolución. La euforia de ese apoyo desapareció con el segundo juicio hecho a los aviadores de la fuerzas armadas (culpables en el segundo juicio) cuando donde en el primer juicio habían sidos absueltos, con el desenbando de los sindicatos, con el circo de los juicios en el Palacio de los Deportes (todo en televisión), con los fusilamientos en el paredón, con las nacionalizaciones de empresas privadas, con la violación de Fidel Castro a la autonomía de la Universidad de la Habana al entrar con parte de su ejercito rebelde y finalmente con la declaración de Fidel Castro que era comunista leninista. Todos estos acontecimientos quedaron enterrados en mi subconsciente entre los 16 y los 18 anos de mi juventud. Es ahora, a los 69 anos que puedo hablar de todo esto.

Con el fiasco de Bahia de Cochinos en abril 17, 1961, mi padre decidio que era hora de abandonar a Cuba y salir con la familia inmediata (mi madre, mi hermano con esposa e hija y yo). Mi padre nos saco por Kingston, Jamaica donde en un mes obtuvimos la residencia para entrar en Estados Unidos. El se quedo en Cuba y al mes tomo el ultimo avion de Pan American a Miami donde se asilo.

Nos relocalizamos a Chicago, Illinois donde mi padre tenia trabajo con la firma de Arthur Andersen, a quien representaba en Cuba. Yo, a los 18 anos, me dedique a encontrar trabajo en un banco en downtown y continuar mis estudios universitarios de noche en Northwestern University. Asi lo hice hasta que transferí en 1965 a la University of Illinois, Chicago Campus para obtener mi Bachelor of Science in Finance/Economics/Accounting graduandome en 1967. Y en 1966 me hice ciudadana americana teniendo como testigos a Mildred Baker Heskett (mi mentor) y Roland Rayment, esposo de Norma García Merino, graduada del Ruston Academy, mi Alma Mater de Cuba. En 1968 me gradué de la University of Illinois, Urbana-Champaign Campus con un Master of Science in Corporate Finance and Economics. Fue allí donde conocí a mi amigo y luego mi esposo, Jim Gholson.

La década de los sesentas fue la época de los “days of rage,” con la crisis de cohetes con los rusos sobre Cuba, con el asesinato de John F Kennedy seguido por Martin Luther King y luego Robert Kennedy, con la guerra de VietNam y las manifestaciones de estudiantes y el turmoil en todas las ciudades de la nación. Todo esto consumía mi atención y Cuba, esa isla dejada en mi juventud, poco a poco se fue desapareciendo de mi mente ya que con el trauma que sufrí al salir fue bloqueada completamente de mi mente y de mi alma. Y Chicago no era Miami con la Calle Ocho, las dulcerias, los restaurantes cubanos y su buchito de café. Chicago era pure business con solo 25,000 cubanos y tratándose todo el mundo a asimilarse al “melting pot.” Ahi empezo la diferencia entre los cubanos de Miami y los que se relocalizaron y se asimilaron en otras ciudades.

En junio de 1970 Jim regreso de VietNam y en diciembre nos casamos. Mi padre se retiro de Arthur Andersen en julio de 1971 y el y mama se mudaron para Coral Gables en la Florida para clima mas cálido y cerca del cubaneo donde se sentían cerca de lo que dejaron y mas cerca de Sur America lo que permitió a mi padre seguir de consultor para Arthur Andersen.

Jim y yo seguimos concentrandonos en nuestras carreras y en nuestros dos hijos, Walter y Lee.  Y la imagen de Cuba se iba esfumando a la distancia. Solamente resurgia cuando visitabamos a mis padres en Miami y por las calles y en las noticias de los periodicos se vivia el odio, el rencor, la intolerencia y las bombas hacia aquellos que se desviaban del parecer de aquellos que querian recrear una Cuba en Miami. Luego vinieron los nietos y nuestra concentracion siguio a la familia inmediata.

En 1995 Jim dejo el corporate world y comenzó su carrera en real estate. Yo lo seguí en el 2000 cogiendo un early retirement y uniéndome en su negocio. Los primeros 10 anos nos entrenamos en el coaching program de Mike Ferry Organization, la organización mas grande de entrenamiento en real estate. El coaching con Mike Ferry fue radical para nosotros ya que no solo nos entrenaron en real estate sino en life coaching. Los speakers en las conferencia eran motivational speakers muy conocidos y los libros que leímos en todos estos anos nos abrieron al mundo de la espiritualidad.

Durante esta época conocí a un guía espiritual, Rev Charlene Littau-Smith quien fue la que me recomendo a hacer un ejercicio: Ve hacia atrás en tu pasado, has una lista de aquellos que necesitas perdonar incluyéndote a ti, ve al fregadero y quémala. Una persona en mi lista era Fidel Castro.

En el 2008 fui diagnosticada con post traumatic stress cuando fui a ver por primera vez a una terapista en mi clínica de Kaiser Permanente. Ella me explico que PTSD era debido a mi trauma vivido en Cuba y después con salir de Cuba y que este trauma puede durar por mucho tiempo incluyendo los 50 anos donde las imagines se desaparecen y se bloquean.

CONNIE M. GHOLSON


En el 2009 mis hijos de New Orleans y mi sobrina en New York me pidieron que me uniera a Facebook para intercambiar fotos de la familia. Por Facebook empece a encontrar amigos del Ruston Academy y otros del pasado. Y principalmente encontré a Cuba en Fotos y su creador Roberto Suarez quien se ha convertido en un buen amigo en Cuba y charlamos via Facebook regularmente. Ha sido Roberto con sus fotos el que me ha ayudado a recuperar esas imagines de Cuba enterradas en mi subconciente y el lo sabe y se lo agradezco.

Con el intercambio con Roberto vino el intercambio con Gladys Perez de Rojas y con mi amiga Yoli en Santa Ana. Por ellos me empece a enterar de las vicisitudes de la población de Cuba y todas la escasez debido al abandonar los rusos a la isla y el costo del bloqueo hacia la isla.

Mi mente entrenada en ese plantel sin paredes llamado Ruston Academy en la Habana empezó a analizar todo lo que se me presentaba por esta juventud de cubanos y llegar a la conclusión que esta política de los Estados Unidos hacia Cuba y dominada por aquellos ultra derechistas de Miami era una creación de odio, de rencor, de intolerancia, de fanatismo y de locura entre hermanos que necesitaba ser acabada una vez y para siempre. Al fin vi la luz de lo que mi esposo Jim me ha estado diciendo desde hace anos sobre el tema de los cubanos y Cuba y mi metamorfosis de exiliado a emigrante ha sido finalizada.