Release: CAFE calls on Cuban-Americans to defend their right to travel to Cuba / Llamado de CAFE a defender el derecho de los viajes a Cuba

Denver, Colorado — As Cuban-Americans, we are disappointed that Congressman David Rivera and other legislators are again trying to suppress family travel to Cuba, this time using the protection of the 1966 Cuban Adjustment Act as a pretext. It is particularly shameful that people of Cuban American origin, who know how important family is in Cuban culture, have decided again to play political games with our most closely treasured feelings, with our love for our relatives, and with our right to visit them.

Cuban Americans for Engagement (CAFE) will speak out against any attempt to isolate us from our loved ones on the island. We were taken by surprise in 2004, when President Bush, pressured by his hard-line Cuban-American supporters, removed our cousins, aunts, and uncles from their definition of family and decided that we could visit our parents, siblings, or children only once every three years. This time, regardless of who wins the November elections, we will not be caught sitting on our hands.

In our visit to Washington in April, we were particularly touched by the position of Senator Mike Enzi (R-Wyoming), who told us that preventing any American citizen or resident from taking part in a wedding or a funeral of a relative was simply un-American. We were moved by his involvement in the issue of travel to Cuba after Bush administration regulations prevented one of his Cuban-American constituents from traveling to Cuba after a family loss. This type of restriction was simply inhumane.

By reversing President Bush’s draconian measures against the Cuban family, President Barack Obama took steps towards promoting national reconciliation between Cubans on both sides of the Florida Straits. The president honored one of his commitments to the Cuban-American community early in the 2008 presidential campaign. As Cuban-Americans, we are proud of Barack Obama’s leadership in the issue of family travel to Cuba. Every year more than 400 000 Cuban-Americans are voting with their feet in favor of unregulated family travel to Cuba.

Separating Cuban and American societies is not in the national interest of the United States. It is evident that restricting travel to Cuba has been a failed policy that only harms Cubans in both countries. President Obama’s position is consistent with familial and religious values; no government has the right to keep families apart or to prevent them from helping and loving each other. The solution to the incoherence of the United States’ Cuba travel policy is not to restrain Cuban-Americans from visiting their relatives, but to restore the constitutional right to travel of every American citizen. Not a single penny or state action should be used to constrain Americans of any origin from traveling to wherever they want. In this issue, government is not the solution but the problem.

The defense of family travel is the first goal of Cuban-Americans for Engagement (CAFE). We have demanded from the Cuban government an effort to put its migratory policy in line with international standards of freedom of movement. At the same time, we are convinced that unless the United States restores the right to travel to all its citizens, Cuban-American family travel will be under threat. This is why, as Cubans and Americans, we see our struggle to defend our right to visit our relatives and the lifting of the restrictions on all Americans as interconnected. It is a human rights issue. We will not give up our right to travel in Cuba or the United States.

Cuban-Americans for Engagement (CAFE) calls on members of the Cuban-American community in every state of the Union, particularly those who have the honor and privilege of being citizens of this great nation, to tell their representatives in Congress to say no to any restriction on Cuban American travel to Cuba. We ask you to join us in demanding for an end to Congressman Rivera’s heartless charade and in supporting travel, family, and the right of immigrants to return to their country of origin, for all Americans.

Denver, Colorado — Como cubano-americanos, queremos expresar nuestro descontento ante los intentos de David Rivera y otros legisladores de suprimir a los viajes familiares a Cuba, esta vez bajo el pretexto de proteger la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Es verdaderamente bochornoso que un grupo de personas de origen cubano-americano, conociendo la extrema importancia de la familia dentro de la cultura cubana, haya decidido nuevamente jugar con nuestros más entrañables sentimientos, con el amor de nuestra familia y nuestro derecho a visitarla. Una vez más, CAFE se pronuncia en de contra cualquier intento de aislarnos de los nuestros en Cuba. En el 2004, nos tomó por sorpresa que el ex Presidente Bush, presionado por la línea extremista de la comunidad cubano-americana, modificara el concepto de familia excluyendo de ésta a nuestros primos y tíos, limitando así las visitas a padres, hermanos o hijos a una vez cada tres años. En esta ocasión, independientemente de quien gane las elecciones en noviembre, no nos quedaremos de brazos cruzados.

En nuestra visita de abril a Washington, nos conmovió el accionar del Senador Mike Enzi, Republicano por el estado de Wyoming, para quien impedir a un ciudadano norteamericano asistir a una boda o funeral de un familiar, no forma parte de los valores promovidos por la cultura estadounidense. Fue emocionante saber cómo Mr. Enzi se involucró en el problema de los viajes a Cuba, después de que las regulaciones de la administración de Bush impidieran que uno de sus constituyentes viajara a la isla tras la pérdida de un miembro de su familia. Para el senador, este tipo de restricción es simplemente inhumana.

Al revertir las draconianas restricciones en contra de la familia cubana, el Presidente Obama ha promovido, en cierta medida, el camino hacia la reconciliación entre cubanos a ambos lados del estrecho de la Florida, cumpliendo con así uno de sus compromisos de su campaña electoral del 2008. Como cubano-americanos, nos sentimos orgullosos de su liderazgo en cuanto al tema de los viajes familiares a Cuba.

Separar a las sociedades norteamericana y cubana no es de beneficio para los intereses nacionales de Estados Unidos. Es evidente que las restricciones de viajes a Cuba son parte de una política fallida que sólo hace daño al pueblo cubano de ambas orillas. La posición del Presidente es coherente con los valores familiares y religiosos. Ningún gobierno tiene derecho a mantener a las familias separadas, impidiéndoles ayudarse y amarse. La solución a la incoherencia de las políticas de viaje no es restringir las visitas familiares de los cubano-americanos, sino la restauración el derecho constitucional de viaje a todos los norteamericanos. Ni un solo centavo debería usarse para impedir que éstos, cualquiera que sea su origen, viajen a donde lo deseen. En este particular, el gobierno debe ser parte de la solución, no del problema.

La defensa de los viajes familiares es el primer objetivo de CAFE. Hemos pedido al gobierno cubano un esfuerzo por alinear su política migratoria con los estándares internacionales de derecho al libre movimiento. Al mismo tiempo, estamos convencidos de que si el gobierno de los EEUU no reinstituye a sus ciudadanos el derecho de viaje, los viajes de los cubano-americanos correrán peligro. Esta por esta razón por la cual, como cubanos y como americanos, concebimos nuestra lucha por viajar a visitar a nuestros familiares en conexión con el empeño por eliminar las restricciones para todos los norteamericanos. Se trata de un asunto concerniente a los derechos humanos. No sacrificaremos nuestro derecho a viajar, ya sea en Cuba o en los EEUU.

CAFE convoca a todos los miembros de la comunidad cubano-americana en cada estado de la Unión –especialmente a esos que tienen el privilegio de ser ciudadanos de esta gran nación— a pedir a sus representantes en el Congreso que cesen cualquier restricción de los viajes de cubano-americanos a Cuba. Les pedimos que, junto a nosotros, exijan que David Rivera ponga fin a su deshumanizada farsa y que, junto a nosotros, apoyen el hacer extensivo a todos los norteamericanos los derechos de viajes, los valores familiares, y el derecho de los inmigrantes a poder visitar su país de origen.

CUBAN AMERICANS FOR ENGAGEMENT (CAFE)

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