Comunicado de CAFE acerca del cambio de estatus de visado B2 para entrada de cubanos a Estados Unidos

El pasado viernes, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la entrada en vigor, a partir del 18 de marzo del 2019, de nuevas regulaciones que reducen de cinco años a tres meses el período de estancia de los cubanos tras su entrada a los Estados Unidos. La medida es un golpe bajo a las dinámicas de intercambio entre ambos países. El anterior visado de cinco años facilitaba en gran medida la movilidad, sobretodo, si se toma en cuenta lo azaroso y costoso de un proceso en el que, debido a la reducción de personal diplomático, los cubanos debían incurrir en gastos extras de viaje y estadía en un tercer país, al cual deben acudir para solicitar visa.  

¿De dónde sale tan macabra regulación? Si lo que quieren es traer “democracia” para Cuba, lo único que están logrando es aislar más a los cubanos a quienes dicen (ya hace más de medio siglo nos consta que son palabras huecas), querer ayudar. No sólo sufrirán las familias cuyos miembros no podrán verse con la regularidad de antes, sino los emprendedores, quienes aprovechaban del visado extendido para venir a Estados Unidos a buscar los materiales y artículos necesarios para sus negocios. Sólo a mentes enfermas y desvariadas se les puede ocurrir que estas son formas de promover aperturas.

Ayer, en el programa 60 Minutos de CBS,  diplomáticos supuestamente afectados por presuntos “ataques sónicos” en Cuba y China, dejaron bien claro que después de dos años, no se sabe a ciencia cierta qué es lo que puede haberlos ocasionado. Más aún, expresan los afectados en China, que el Departamento de Estados presta oídos sordos a sus casos, mientras que castiga a Cuba,  pues con China tiene intereses comerciales globales, ausentes en el caso de Cuba. Es hora de poner un paro a la hipocresía histórica instucionalizada de la cual Cuba ha sido víctima.  

El 24 de marzo el príncipe Carlos, heredero de la corona británica, y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles, realizarán una visita a la isla por tres días, donde se reunirán con el Presidente Miguel Díaz-Canel. El embajador británico Antony Stokes, ha expresado: “Esto no significa que tengamos que estar de acuerdo en todo –no lo estamos—pero el camino de la diplomacia puede ayudarnos a hablar con más cercanía de asuntos en los que estamos de acuerdo, y en los que diferimos.” La posición de la corona británica solo pone más de relieve el nivel de anacronismo y mala fe de voces nefarias dentro de la actual administración. Una vez, más, el mundo está mirando.

"O sea, sí."

El próximo domingo es 24 de febrero, va a tener lugar la votación para la aprobación (o no) de la propuesta de nueva Constitución para el país y es también el día de mi cumpleaños 59: “Dios mediante”, “Gracias a Dios” o “ Con el favor de Dios”, lo dejo a la elección de cada quien. Imagino que habrá algunas llamadas de amigos, salutaciones de Facebook, bromas matutinas de los hijos y dejaremos lo mejor de la semana para esa tarde de domingo… me refiero a los instantes culinarios.

Dentro de otras cosas, me hubiera gustado que la Constitución incluyera un acápite especialmente dedicado a la inamovilidad de los dirigentes sindicales; otro que brindara protección y estímulo a la crítica; más un tercero para ofrecer garantías a las inversiones en el país de nacionales del país; una aceptación más reposada de las diferencias de desarrollo interno (geográficas tanto como sectoriales o de estamentos), así como mayor énfasis en el progreso y la innovación.

La cuestión de los sindicatos es esencial porque nos habla del trabajo en toda la extensión de su abanico: definición de las metas y cumplimientos de los planes, condiciones laborales, presiones por parte de directivos, transparencia, obediencia, etc.

La cuestión de la crítica (su defensa, protección, estímulo y colocación en primer plano del interés estatal), así definida, debería de ser uno de los elementos diferenciadores, particulares y característicos del socialismo como sistema.

Es claro que enlaza o engrampa, como si de una maquinaria se tratara, con la cuestión de la inamovilidad de los dirigentes sindicales. Mientras que, durante los debates televisados acerca del Anteproyecto de Constitución, escuchamos numerosas intervenciones a propósito de “concentración de la propiedad” y “concentración de la riqueza”, nada se dijo de la concentración del poder o, al menos, no en esos términos. Y aquí viene un problema de la lógica, estructura y modos de funcionamiento de un modelo socialista. Si la concentración de la propiedad es su más evidente extremo negativo -dado que regresaría el sistema a operar bajo las lógicas del capital (a no ser que imaginemos una cadena de “propietarios saint-simonianos”)-, entonces la propiedad oscurece y oculta su reverso: la amenaza de la concentración del poder.

Dicho de otro modo, en un sistema donde –por definición- no hay concentración de la propiedad (que es la garantía última del poder en los sistemas basados en la desigualdad), la clave de funcionamiento es violentamente desplazada al poder y entonces la verdadera batalla resulta la que se da entre la utilización autoritaria y burocrática del poder o su utilización democrática y auténticamente participativa. La diferenciación no se fundamenta en dinero, sino en redes de clientelismo, contactos, relaciones, conexiones, acceso a espacios y momentos que son traducibles al tipo de distinción que ofrece una cuenta de banco sólida en aquellos modelos en los que el dinero es la llave maestra para el éxito social. De ahí que, para enfrentar este punto de conflicto en el modelo, el socialismo necesita (como ningún otro modelo social anterior) de la más transparente democratización, participación, debate social y apertura a la crítica.

Proponer esto en condiciones como las presentes en la esfera internacional es un gesto cercano a la locura, pero olvidar, negar o apartarlo, con asco o con miedo, empuja al suicidio del sistema. La única salida para este laberinto imposible parecen ser la extensión, intensidad creciente, profundización y radicalidad de la participación popular en el poder y el ejemplo de aquel a quien Guevara denominó “columna vertebral de la Revolución”, los cuadros. Por eso, creo que la vocación crítica y autocrítica de la Revolución merecía mayor atención en la nueva Constitución.

En cuanto a la protección para potenciales inversores nacionales (personas que deseen inyectar sus ganancias en función de un ciclo de reproducción ampliada dentro del país), sigo creyendo que es un tema que necesita ser pensado con suma profundidad, inteligencia y ausencia de prejuicios. De un lado está el peligro de crear una nueva clase de propietarios despiadados; del otro, empujar a una sangría (vía exportación) de capitales al mismo tiempo que obligar, practicamente, a una suerte de extraña auto-parálisis.
Desde el punto de vista práctica esto lleva a una no-demonización del propietario (en esa cadena de entidades interconectadas que Althusser llamó “aparatos ideológicos del Estado”) y, contrario a ello, el reconocimiento y elogio del servicio a la comunidad y la plasmación pública de una vocación nacionalista. También aquí, se debería hallar los modos de no desestimular el desarrollo de estos nuevos sectores económicos dentro de “los límites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social.” (artículo 30)

Eso que llamé antes “una aceptación más reposada de las diferencias de desarrollo interno (geográficas tanto como sectoriales o de estamentos)” se refiere a la necesidad de disminuir fantasías, triunfalismos y monstruosidades conceptuales sobre la base de una visión realista del país y sus gentes, los procesos y sus consecuencias, el tiempo y el mundo que nos rodea. Me refiero a una visión que posibilite, con madurez, resaltar la necesidad de poner en primer plano la lucha contra la pobreza y otras debilidades de este corte que pueda enseñar el modelo.

Sin duda alguna, una condición acompañante de lo anterior sería conceder mayor énfasis a los temas del progreso y la innovación; una Constitución es un documento de referencia que posee una función modélica y orientadora del discurso. La lógica del desarrollo es impregnar, con su lenguaje, universo conceptual y energía, hasta los niveles más bajos del país entendido este como un sistema.

El artículo 55, dedicado a definir la propiedad sobre los medios fundamentales de comunicación social (“en cualquiera de sus manifestaciones y soportes”), señalados como “de propiedad socialista de todo el pueblo o de las organizaciones políticas, sociales y de masas” hace desear la llegada de una ley de comunicaciones que, al menos, intente “pensar” el lugar de los medios “no-fundamentales” de comunicación. Dicho de otro modo, un acercamiento fundamentado en la realidad de las nuevas tecnologías de comunicación e informática y su utilización progresiva para transmitir contenidos y crear comunidades.

En paralelo a lo dicho, me gustó que el Estado reconozca (en el artículo 21) su voluntad de promover “el avance de la ciencia, la tecnología y la innovación como elementos imprescindibles para el desarrollo económico y social.” O que, en el artículo 21, se reconozca a todas las personas el derecho a “solicitar y recibir del Estado información veraz, objetiva y oportuna, y a acceder a la que se genere en los órganos del Estado y entidades, conforme a las regulaciones establecidas”; en este punto, el cambio es crucial, pues la propuesta anterior respecto a lo mismo (artículo 56, del Anteproyecto) sólo reconocía el derecho a “recibir del Estado.”

El artículo 61, que reconoce a las personas el derecho a “dirigir quejas y peticiones a las autoridades” contiene interesantes variaciones si se le compara con la propuesta sobre lo mismo en el Anteproyecto; allí, las autoridades quedaban “obligadas a tramitarlas en plazo adecuado, dando las respuestas oportunas y pertinentes de conformidad con la ley.” En la nueva formulación, las autoridades “están obligadas a tramitarlas y dar las respuestas oportunas, pertinentes y fundamentadas en el plazo y según el procedimiento establecido en la ley.” Este énfasis, a nivel de documento constitucional, según el cual se indica a las autoridades su obligación de tramitar, ser pertinente (no desviar ni manipular o mentir), fundamentar y obedecer plazos debe ser complementado con el contenido de los artículos 98 y 99, que abren espacio para acciones jurídicas en defensa de aquellas personas que sufran “daño o perjuicio causado indebidamente por directivos, funcionarios y empleados del Estado con motivo del ejercicio de las funciones propias de sus cargos” lo mismo que para aquellos a quienes les sean vulnerados “los derechos consagrados en esta Constitución” por parte de “órganos del Estado, sus directivos, funcionarios o empleados, con motivo de la acción u omisión indebida de sus funciones, así como por particulares o por entes no estatales.”

Es una enorme responsabilidad.

También me complace la ampliación de las protecciones a la persona a través de las etapas del llamado “debido proceso” e imagino que otras posibles pasen a formar parte de lo que habrá de ser reformado en el Código Penal.
Me hubiera gustado la inclusión de algún sitio en la estructura del Estado-Gobierno que, de modo rotundo, asuma las funciones de un Tribunal de Garantías Constitucionales y de una Sala dedicada a dirimir conflictos de la Administración Pública; estos últimos, si no me equivoco, se van a multiplicar de modo acelerado cuando en la vida cotidiana empiece a ganar cuerpo la autonomía municipal, propuesta que se deberá de ejercer, según indica el documento: “de conformidad con los principios de solidaridad, coordinación y colaboración con el resto de los territorios del país, y sin detrimento de los intereses superiores de la nación.” (artículo 169)

Uno de los más promisorios contenidos de la Constitución a votar es lo que resulta al combinar el artículo 168 (donde se detallan las características del municipio como “unidad política-administrativa primaria y fundamental de la organización nacional” y, dentro de ellas, el hecho de que goza de “autonomía y personalidad jurídica propias a todos los efectos legales”) con el contenido del artículo 173 (según el cual “el Gobierno Provincial del Poder Popular en el ejercicio de sus funciones y atribuciones no puede asumir ni interferir en las que, por la Constitución y las leyes, se les confieren a los órganos municipales del Poder Popular.”)

En cuanto al control de la constitucionalidad, queda éste asignado, en escalas diversas, a la Asamblea Nacional del Poder Popular (artículo 108 e) “ejercer el control de constitucionalidad sobre las leyes, decretos-leyes, decretos presidenciales, decretos y demás disposiciones generales, de conformidad con el procedimiento previsto en la ley”) y a la Fiscalía General de la República (artículo 156. “La Fiscalía General de la República es el órgano del Estado que tiene como misión fundamental ejercer el control de la investigación penal y el ejercicio de la acción penal pública en representación del Estado, así como velar por el estricto cumplimiento de la Constitución, las leyes y demás disposiciones legales por los órganos del Estado, las entidades y por los ciudadanos.”) Así enunciado, puede uno suponer que el tipo de control que ejerce la Fiscalía sobre el cumplimiento de la Constitución por “órganos del Estado, entidades y ciudadanos” es diferente a lo que ocupa a la Asamblea Nacional cuando controla la constitucionalidad de “leyes, decretos-leyes, decretos presidenciales, decretos y demás disposiciones generales.”

Pero, ¿qué hacer cuando es la propia Asamblea Nacional a quien toca el papel de “aprobar, modificar o derogar las leyes y someterlas previamente a la consulta popular cuando lo estime procedente, en atención a la índole de la legislación de que se trate.”? ¿Cómo podrá verificar y controlar su propia constitucionalidad si no creando un órgano (o Comisión) específico para ello, que opere de manera permanente y que, aún con distinto nombre, se encargue de las funciones de un Tribunal de Garantías Constitucionales?

Para un momento futuro queda en mí, a nivel de deseo, el que sea pensado, entendido y aceptado un tipo tal de ordenamiento constitucional que incluya la llamada “Defensoría del Pueblo”, como una función necesaria en el balance del poder dentro una sociedad como la nuestra. El Defensor del Pueblo sería una figura que, colocada en el nivel jerárquico de la Contraloría y la Fiscalía General de la República elevaría a un nuevo nivel la obligación de proteger y respetar a los ciudadanos por parte de órganos del Estado, sus directivos, funcionarios y empleados, igual que por propietarios y entes no estatales en toda circunstancia y lugar. Cubriendo el inmenso espacio que va desde derechos del consumidor a derechos humanos, derechos ciudadanos en general, la Defensoría del Pueblo puede dar enorme estímulo al fortalecimiento de una sociedad civil socialista.

A ello debo agregar lo pertinente al matrimonio igualitario, cuyo rechazo mayoritario por parte de la población apunta en dirección a las numerosas batallas político-culturales que aún tendrán que ser libradas y a la necesidad imperiosa de encontrar las vías de incrementar algo a lo que podríamos llamar “activismo socialista”, emancipador, en oposición tanto a retóricas oficialistas y triunfalistas, que se han convertido en mensajes vacíos, como en enfrentamiento frontal al neo-conservadurismo religioso cargado de políticas de “corrección moral.” En este punto, también encuentro como dura batalla futura la referente al derecho a la eutanasia que esta vez, develando cuán lejos nos hallamos de una concepción nueva del hecho humano, apenas despertó atención. Otros "asuntos pendientes" (ah, ¡esa neo-lengua de la burocracia!)están en los varios textos que sobre este proceso de renovación constitucional escribí y publiqué.

Pero, más allá de señalamientos, prefiero acercarme a un documento constitucional con vocación de interactuar, como se despliega un mapa de lo posible y son destacados los puntos de ataque a partir de los cuales se producen transformaciones en la realidad. Esto significa que, en tiempos venideros, tanto líderes políticos, comunitarios y de asociaciones, como otros transmisores y reproductores de ideas, intelectuales y activistas sociales, cubanos en general, deberán de enfrentar dos grandes batallas simultáneas. La primera, acaso, será el contribuir a que lo excepcional y externo de la Constitución se convierta en cultura de la vida cotidiana, en un lenguaje y contenido internalizado por la ciudadanía. La otra, no menos importante, va a ser el continuar desarrollando la Constitución a través tanto del aparato de leyes que deberá de acompañarla, como del análisis riguroso de las fortalezas y debilidades del documento, aquellos aspectos que todavía necesitan y merecen mejoría, así como otros que deberán ser reescritos e introducidos en futuras correcciones a esta Carta Magna.

Lo que trato de decir es que un material de este tipo es sustancia viva, actuante, interactuante, en permanente intercambio con el medio, la ideología, la economía, las instituciones, organizaciones políticas, familias, personas, ideales, fracasos, sueños, oportunidades que se aprovechan o no. Para que viva lo tenemos que hacer vivir.

Estremece recordar que el 27 de enero, en horas de la noche, un tornado sacudió varios barrios de la capital cubana, cobró vidas y destruyó decenas de casas de manera total o parcial. Si esto fue intimidante, no había pasado una semana cuando el 1º de febrero, en el valle de Viñales, a una altura de 8 kilómetros, estalló en el aire un meteorito que al entrar en la atmósfera medía 4 metros de diámetro por su eje más largo y que en la explosión liberó una energía equivalente a 1.4 kilotones. Asusta imaginar qué pudo pasar en caso de que la explosión hubiese ocurrido más cerca de la tierra y encima de zonas de mayor densidad de población, verbigracia, en la ya golpeada Habana.

El 24 de febrero, agradeciendo a Dios, voy a pasar el día con mi familia: bromeando, compartiendo instantes que luego valga la pena conservar, esperando o respondiendo llamadas, sorpresas. Lo único especial, creo, va a ser la votación de la Constitución. ¿Qué no es perfecta? Lo sé. ¿Qué deberá ser mejorada? Es lo que espero y quisiera. ¿Qué es apoyada por propagandas machaconas, latosas, cansonas hasta el aburrimiento? Pues vuelvo la cabeza a otra parte y desconecto, porque nada de eso está conectado con mi decisión.


Es todo tan frágil que estuvimos a escasos minutos de un desastre monumental y entonces, ¿de qué servirían odio y crispación? Cualquier Constitución es resultado de negociaciones y balances entre fuerzas diversas. Hasta donde alcanzo a ver, ésta, con sus logros y cautelas, todavía intenta ser el marco jurídico de una sociedad igualitaria en un país pequeño, pobre, hostilizado, asaetado sin piedad por el país más poderoso (lo mismo en términos militares que económicos o de industria cultural) de toda la historia humana. No conozco otra fórmula de que los desheredados históricos asciendan a la categoría de “persona” sólo por ser seres humanos y no por poseer alguna cualidad excepcional. Creo que es la única y la última oportunidad de que algo semejante suceda.

Prefiero y elijo.

O sea, sí

Comunicado de Cuban Americans for Engagement acerca de incidentes con diplomáticos norteamericanos

Cuban Americans for Engagement expresa su desacuerdo y preocupación con el anuncio del Departamento de Estado de reducir el personal diplomático en su embajada en La Habana y recomendar a ciudadanos americanos no visitar la Isla porque corren peligro de ser víctimas de ataques acústicos.

Desde que se dio a conocer la noticia de que diplomáticos norteamericanos habían sido objeto de ataques sónicos en La Habana, la tensión en las relaciones entre ambos países ha ido escalando. Se supo de la expulsión de dos diplomáticos cubanos como reacción a dichos ataques y el número de afectados ha ido en aumento, según las declaraciones del propio departamento.

Desde el momento que se hizo pública la noticia, el gobierno cubano ha declarado que no existe ninguna vinculación del supuesto ataque con las autoridades de la Isla y que están dispuestos a cooperar en el esclarecimiento de los hechos. Por su parte el gobierno de los EEUU no presenta ninguna evidencia de los mismos, ni siquiera se conocen detalles de los afectados y posibles afectaciones recibidas, además que reconoce que hay una investigación en curso y que hasta el momento no hay nada esclarecido.

El deterioro de las relaciones entre ambos países solo perjudica a la población de ambas naciones. Es un error tratar de echar atrás los avances alcanzados durante la administración de Obama.

CAFE considera que los intentos de revertir el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU equivalen a volver al pasado de guerra fría y hostilidad que la inmensa mayoría tanto de cubanos como norteamericanos no desean.

 

Dirección de CAFE

 

Una pantomima de convocatoria

Una pantomima de convocatoria

 ¿A qué exilio se refieren? Aunque estos grupos insistan en presentar una comunidad monolítica, las recientes encuestan de FIU confirman que no es así.  Casi un 70% de los cubanos-americanos en Miami apoyan la decisión del gobierno de EEUU en reestablecer relaciones con Cuba y un 63% se opone al embargo económico desde 1962. Es decir, siguen yendo contra la corriente.

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Cuba-EE. UU.: 2015 fue un buen comienzo

El primer año del anuncio de restablecimiento relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. ha expuesto importantes retos y oportunidades para el vínculo bilateral, con importantes logros y avances. Ya para el 16 de enero de 2015, la Casa Blanca ponía en circulación excepciones a la política de embargo en términos de viajes y comercio con el emergente sector no estatal cubano. Cuatro días después, el presidente Obama pedía en su discurso al Congreso, ante las cámaras de la nación el fin del embargo. Con el proceso de distensión, EE.UU. desactivó la bomba diplomática que hubiese sido una Cumbre de las Américas sin Cuba. Los vaticinios de un Armagedón en Miami, si se daban pasos como los acordados, han probado ser falsos. La mayoría de la población norteamericana y cubanoamericana respaldó la movida.

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Cuba-EE.UU: una noche de cercanía y esperanza

Cuba-EE.UU: una noche de cercanía y esperanza

CAFE ha abogado por aperturas importantes de EE.UU. hacia Cuba, y también del gobierno cubano en su relación con los emigrados. Queremos una relación entre Cuba y EE.UU. basada en el derecho internacional, y una relación entre Cuba y sus emigrados basada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para esos objetivos trabajamos con una actitud constructiva y dialogante, claros en nuestros derechos, sin conventillos de ideologías, y con la cultura de encuentro a la que el patriotismo llama. 

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Patria o Patria

Patria o Patria

Me molestan la enajenación y el conformismo de algunos de mis coetáneos. Su falta de compromiso con el país. Aunque la dosis más alta de culpabilidad es de los que, en posiciones clave, mal administran los recursos de nuestro proyecto colectivo; insultando a gritos nuestra inteligencia. No dan espacio a la opinión de las mayorías. Enseñan mal a los arquitectos de la Nación. Enseñan mal a Martí. Mi generación no se ve representada en ninguna alta esfera. Los planes a largo plazo son cada vez más largos. Hace falta un asidero, un futuro probable, sostenible, armónico; sin renunciar a lo que hemos construido. Actuar más. Cambiar.

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CAFE announces Isabel Alfonso's film on Cuban civil society

Rethinking Cuban Civil Society is a documentary produced by Isabel Alfonso, member of CAFE's executive board. Here, some insights about the topic, presented by Alfonso, accompanied by a trailer of the film:

"The notion of a Cuban civil society is often neglected or misrepresented by U.S. mainstream media. According to most sources, Cuban civil society is limited to political opposition, which has little impact on Cuban society. Consequently, every year the U.S. government allocates tens of millions of tax payer money to empower the opposition in Cuba. Such a narrative dismisses any instances of pluralism, reform and contestation that are taking place within Cuban society, sometimes in an autonomous way, sometimes inside state-run institutions. 

These sectors of Cuban society are very critical of the Cuban government but, since they are not deemed "dissidents" by the U.S., nor receive U.S. funds, they remain invisible for the U.S. mainstream media, as scholars such as Sujatha Fernandes have noted.

 

In June of 2015, I visited the island and interviewed bloggers, members of religious organizations, members of autonomous intellectual groups, journalists (both affiliated with state institutions and independent), musicians and independent filmmakers, who are critical of the Cuban government but who also share a common view: Cuba has to change in many ways, but it is up to Cubans to decide the way such changes are to be implemented. Further, U.S. interventionist policies are not welcomed by any of these sectors nor by the majority of the Cuban population, and are an affront to deep-rooted nationalism. 

 

The purpose of this documentary is to shed some light on said processes which, in spite of shaping Cuban's everyday life, remain in the shadows for the American audience, even in the context of having re-established diplomatic relations to begin a process of normalization between both nations.

I hope this documentary will contribute to a future of better relations between both countries."

Photo credits: Isabel Alfonso

Y ahora, qué?

Y ahora, qué?

Estos momentos no son tiempo de pensar en cambios de gobierno. El Partido Comunista Cubano necesita revisar su visión de cómo se relaciona con el pueblo cubano y mirarse a si mismo como líderes de un frente unido y no como un grupo que impone su visión a otros. El Partido Comunista Cubano debe ampliar su visión de su composición para aceptar en su seno a todos esos que estén dispuesto para trabajar por eldesarrollo de nuestra patria. La clase social más importante es la de ser un buen cubano que trabaja para el desarrollo de la nación.

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US and Cuba: What Remains to be Done?

US and Cuba: What Remains to be Done?

I’d like to thank James Williams for graciously ceding the floor to those of us who have been “focusing on” these “contentious issues” for more than a few months. During the Obama era, it has been imperative for moderate Cuban American voices to defend the President’s actions and to call for the normalization of relations. A number of organizations, with which I have had the pleasure and honor of working, have been at the forefront of the U.S-Cuba conversation within the Cuban American community, denouncing U.S. policy that includes “democracy promotion”, and not working “behind the scenes” as Williams claims to have been doing these years.

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¿Por qué Mario Díaz-Balart está todavía en el Congreso?

 ¿Por qué Mario Díaz-Balart está todavía en el Congreso?

¿Cómo puede Díaz-Balart asegurar que él es el campeón del pueblo cubano si 97% de ese pueblo está a favor de la normalización? Esta ofuscado debido a la relación de su familia con Fulgencio Batista, un dictador que suspendió la democracia en Cuba. Con relación a Cuba, lo suyo es algo personal, y esa vendetta  de larga data está entorpeciendo el proceso inevitable de normalización.

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¿Economía o política?

¿Economía o política?

En reciente artículo del profesor cubano radicado en Puerto Rico, Alexis Jardines, publicado en la sección Séptimo Día, El Nuevo Herald, bajo el título “¿Quién levantará el embargo revolucionario?”, del 17 de mayo de 2015, este trata de ensayar la tesis de que los cambios políticos son los que introducen luego los cambios económicos.

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Entrevista concedida por Jorge de Armas, Director de CAFE a Diario El País.

Entrevista concedida por Jorge de Armas, Director de CAFE a Diario El País.

CAFE son las siglas de Cuban Americans for Engagement, que significa Cubanos Americanos por el Compromiso de intentar un acercamiento entre las dos naciones, lo más fructífero y directo posible. Además, somos una organización totalmente anti embargo, que trabaja porque los cubanos que viven en la isla y los del exilio tengan las mismas posibilidades y garantías. Está integrada por mucha gente a lo largo y ancho de la Unión Americana, tenemos seis directores y las decisiones se toman de manera colegiada.

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Después del 17 de diciembre: ¿hacia una relación asimétrica Cuba-EEUU más estable?

Después del 17 de diciembre: ¿hacia una relación asimétrica Cuba-EEUU más estable?

Tema: El 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU. La importancia del dato se entiende dentro del marco asimétrico de las relaciones cubano-estadounidenses, donde la disparidad de poder a favor norteamericano y de atención, a favor cubano, son los rasgos determinantes.

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